viernes, 26 de marzo de 2021

Negocios

Pretende

Vender a las jirafas


Larguísimas bufandas...


Y se queja laaaaaargamente

De su suerte.


© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"

Contradicciones

Yo sería:


En tu infancia

El viejo del saco.


En el despertar de tus deseos

Tu amor imposible.


En tu decadencia

Un macho cabrío.


Pero fui

En tu pradera estéril


Una oveja mansa.


© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"

Cuentas

No pierdo gran cosa

Si te pierdo.

Por costumbre

En las noches

Sólo un beso.


¿Imaginas cuánto habría perdido

Si al besarte

Tu cuerpo se hubiera estremecido?


© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"

Big Bang

Desde los orígenes del mundo

Me fuiste haciendo guiños

Y desde un agujero negro

Terminaste arrancándome los ojos.


Ojalá se equivoquen

Algunos físicos teóricos

Y así pueda esquivarte

En un nuevo Big Bang...


© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"

Descensos

Dos hombres

En la cima:


Deben descender

Y hay dos caminos:


Un tobogán

Y una huella

Serpenteante.


Eligen diferente:


Espera el ocaso

A uno

En breve tiempo.


© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"

Diferencias

El sillón
Moderno que compraste
Jamás tendrá el encanto
De los viejos muebles
Que nos dejó el abuelo.

Jamás
El encanto de tu cuerpo
Que aprendió con gracia
La danza de los años...


© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"

El rostro del tiempo

Para el rostro del tiempo
No hay retratos...

Solo fugaces pinceladas.


© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"

Miércoles 30

Me quedo hablando
Con mi sombra...

Ha sido:

Demasiado alcohol
Demasiada ausencia

Demasiada vida.


© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"


Viernes 15

El predicador

Anuncia el fin del mundo...


Y a su paso

Aplasta hormigas sin querer.


© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"

Martes 13

Mi gatito negro

Amaneció

Con ojos

de diablillo.


© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"

Jueves 8

Ausencia de notarios


Para quien

Mira la flor

Y no la coge


Para quien

Es un viandante

Cada día.


© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"

31 de octubre

Anoche

Se fue al infierno

La bruja Eduvina...


En tus días de furia

Ya no podrás llevarle

Mi retrato.


© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"

viernes, 19 de marzo de 2021

10 de julio

Por el tobogán

Humilde de la casa

La lluvia se desliza

Bulliciosa como un niño.


© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"

viernes, 12 de marzo de 2021

Observaciones sobre la obra "Fruto Tardío", de Jorge Días

 


“El autor conoce dos estaciones: su presente y su niñez. Ambas estaciones están unidas por el tren de la memoria. Pero son las cosas sencillas y cotidianas (una plancha a carbón, una maleta) el motivo que lo vislumbra en el andén con su boleto de cliente frecuente en la mano”.


Por José Luis Guajardo Valencia, poeta.


Un buen título lo figuro representativo, decidor: es una flecha que envuelve en su viaje la elasticidad del arco y el vigor muscular del arquero. Un buen título no es una mera inscripción en el tiempo: es, o debiera ser, el rostro del alma que trasunta una obra. Fruto Tardío del poeta Jorge Días (Jorge Díaz Farías) es un trabajo cuya portada abre la puerta a una casa con múltiples habitaciones: el tiempo-tren, la infancia, etc. Dos son los pasillos que conectan los dormitorios: el humor directo e irónico y la nostalgia de trocha angosta pero larga.

Fruto Tardío se subdivide en tres capítulos que gozan de autonomía no obstante estar unidos por una sola voz. En Oasis (primer capítulo), el poeta retoma nociones populares para trastocar y desvirtuar irónicamente su significado; pero Días no se limita al simple y llano humor, detrás de cada enunciado él expresa su visión crítica de la realidad, su desesperanza, sus soluciones disparatadas. Podemos decir que, a diferencia del “humor serio” de Parra, el autor nos ofrece un humor sencillo, directo: “en lenguaje de a pie”.

En Luciérnaga (segundo capítulo), se conserva en algunos escritos lo hilarante, pero en lo grueso el poeta se sumerge en la nostalgia de ser testigo consciente de su vitalidad: se denota entre líneas cierto cansancio, una especie de rendición. En el poema Pertenencia nos dice: Soy dueño/ de una enorme soledad. De aquellas/ que nos siguen/ como perro fiel/ hasta el fin/ de nuestra historia./ De aquellas/ que después/ se tienden a dormir/un sueño liviano/ ante las puertas/ de la muerte. Como salida a un presente sin sentido, oscuro y despoblado, el autor abre las puertas del jardín de su niñez: ambiente mágico, país de maravillas, que invita a re-buscar-se en los cajones sensibles de la memoria. Escribe en el poema Regresos: Viajo a mis primeros años/ y encuentro/ al caballito de la infancia/ en las piernas de mi padre…/ Y en sus brazos/ la torre poderosa/ que me acercaba al cielo. Ambos poemas citados tienden a resumir el péndulo poético de Luciérnaga.

De Trenes y Duendes (tercer y último capítulo) el autor toma el animal poético del tren teillieriano sin caer en el larismo. Para Días el tren representa un tiempo reversible en la memoria. De esta manera, el poeta de Rengo legitima su infancia como presente mágico, como un universo de duendes y fantasmas.

El autor conoce dos estaciones: su presente y su niñez. Ambas estaciones están unidas por el tren de la memoria, un tren que transita por el túnel del tiempo. Pero son las cosas sencillas y cotidianas (una plancha a carbón, una maleta) el motivo que lo vislumbra en el andén con su boleto de cliente frecuente en la mano.

En último término, a modo de postrero vagón, saluda a la muerte con el pañuelo blanco de la infancia que prefiere elegir: Quedará en mi vejez/ la humareda de un tren que se aproxima/ y las huellas/ de un duende de ojos asombrados/ que viaja en el último vagón.

Podríamos decir que los puntos cardinales del poeta en Fruto Tardío son tres: el humor, la nostalgia y la infancia en las formas que se ha descrito más arriba.

La portada de Fruto Tardío muestra una hoja otoñal, símbolo que materializa el trasfondo poético de la obra, la sensibilidad nostálgica y añosa del escritor. Fruto Tardío es también una invitación, sí, una invitación, porque la consciencia de lo inexorable es la llave maestra para la vida: para una vida que ante lo adverso se nos hace fiesta, una fiesta sobre una mesa siempre nueva, que se abraza con el licor sonriente de sus copas.

Hoy, en días en que la poesía es poesía sólo para poetas, Jorge Días le envía una carta a la gente de a pie.


Caja de Zapatos Para Poemas Color Sepia*


Aquí reposan los poemas

Que a pesar

De respiraciones boca a boca

Y masajes al corazón

No sobrevivieron a la crítica.


El poeta

No logra resignarse

Con tanta muerte prematura

Y de vez en cuando

Comete sacrilegio.


*De Fruto Tardío, Jorge Días.

Publicado originalmente en revista Observatorio Regional N°4, 2011, p 49.
Reproducida con autorización de Ediciones Investigación, Cultura y Desarrollo.