Desde un lugar de la Mancha
Cabalgaron hacia el mundo
Un gran sueño y su sombra.
© Jorge Días, del libro "Fruto Tardío"
Desde un lugar de la Mancha
Cabalgaron hacia el mundo
Un gran sueño y su sombra.
© Jorge Días, del libro "Fruto Tardío"
En tierra de nadie
Cava trincheras
Levanta miradores.
Se arrastra desnudo
Por la berma del camino
Mientras la lluvia
Le borra el camuflaje.
Helicóptero artillado
Es su vieja bicicleta
Cuando la locura
Lo circunda de enemigos
Y se siente el mejor
Guerrero de Vietnam.
© Jorge Días, del libro "Fruto Tardío"
Hace años, un duende
Resbaló de un cuento.
Desde entonces
Es parte de mi sombra.
© Jorge Días, del libro "Fruto Tardío"
Esta casa
Es un viejo andén
Donde reposan
Maletas olvidadas.
Mi abuela
Olvidó la suya
Cuando abordó
El tren que no regresa.
Desde entonces
Esa minúscula valija
Espera su retorno
Muy cerca de mi cama.
En sueños
Creo ver ahora
Furtivo entre la bruma
Su regreso.
Convoy
Que se detiene
En este andén
Para llevarse
La enorme ausencia
De la abuela.
© Jorge Días, del libro "Fruto Tardío"
Ante un bosque
Puedes recordar al lobo
Y no cruzarlo.
O avanzar por él
Sólo sintiendo
El aliento de los duendes.
© Jorge Días, del libro "Fruto Tardío"
Cuando en mi memoria
Los viejos trenes silban
Renace aquel andén
Perdido entre la lluvia...
Allí donde el adiós
Despertaba las sirenas
Y el reencuentro
Remecía las campanas
De nuestro corazón.
Cuando en la memoria
Los viejos trenes silban
Te siento acurrucada
En mis noches tristes
Tu menudez prendida
A mi sombra rústica.
Cuando nuestros años
No sabían de imposibles
Y atesoraba nuestra sangre
La hermosa arquitectura
Del hijo que vendría.
Cuando en mi memoria
Los viejos trenes silban
Renace tu inocencia
Confiada a mis pasos
Y renace nuestro amor
Perdido una noche
Como ebrio entre la bruma.
© Jorge Días, del libro "Fruto Tardío"