sábado, 30 de mayo de 2020

Jorge Días. Profesión: poeta a tiempo completo



“La poesía es una lucha constante y eso además es luchar por uno mismo. El poeta cómodo o de cofradías no es verdadero poeta. Siempre hay que estar proponiendo”

Por Arnoldo Ferrada

Tras tomar el transporte a las 6:00 a.m. desde la ciudad de Bulnes, en el corazón de la región del Bío-Bío, y viajar por más de cinco horas, por fin tuve el primer contacto con Jorge Días: una llamada por teléfono para decirme que me estaba esperando en la carretera, fueron las primeras palabras que intercambiamos y que me terminaron por despertar.

Al bajar del bus de inmediato fijé mí vista en un hombre de gafas de sol, camisa y jeans que estaba de pie a un costado de la ‘panamericana’. Lucía tranquilo y afable, y tras el saludo y presentación de rigor, me invitó a su casa, a su refugio, a su cubil poético, a ese espacio físico que es el mismo y que con gran astucia ha bautizado como ‘EL GRANERO’, quizá para destacar esa despensa de vivencias de infancia, juventud y adultez, con temáticas simples y directas que son tratadas con una pizca de ironía que vuelve sus poemas unas historias entretenidas y con momentos de reflexión implícitos.

Tras mostrarme el laberíntico lugar y luego de compartir una cerveza, Días se sentó para conversar de todo, para evocar algunos versos e irradiar esa atmósfera lúdica que despide su hogar adornado de artilugios ingeniosos que sacan más de una sonrisa al visitante y así deslizar su posición en la vida.

¿Cómo fue la infancia de Jorge Días?

“Tuve una vida más matriarcal, con mi abuela junto a un bracero contándonos cuentos como un juglar. Toda esa cantidad de historias fantásticas se quedaron en mí y, sin duda, fueron siendo los cimientos de mi romance posterior con la poesía”. 

¿Cómo fue tu encuentro con la poesía?

“Yo desde pequeño fui un autodidacta, pero me faltó la guía, esa mano que me orientara. Claro que por un lado, también fue una ventaja, porque me permitió ir descubriendo solo la poesía. Al principio, todo era escribir para mi mismo, después fui comprando libros, haciendo mi biblioteca y familiarizándome con algunos autores”.

¿Cuáles fueron tus primeras temáticas?

“Fueron cosas sencillas, me dejaba llevar por cualquier cosa que llamara mi atención, por ejemplo, al mirar las nubes decía: ‘ameba gigante en el cielo’ o al ver una posa de agua decía: ‘tengo miedo de caer a la inmensidad del cielo’.

“Crecí como hombre, pero constantemente vuelvo a la infancia para retroalimentarme, como una aldea lejana. Recuerdo que disfrutaba con mis primos y amigos, pero siempre fui el que vio las cosas diferente, más lúdicas”.

¿Cómo se manifiesta hoy ese niño?

“Cuando uno es niño no tiene pasado. Ahora, me sigo asombrando de las cosas, rescato el alma de ellas, lo escondido…”

¿Qué opinó tu familia de todo eso que acontecía en tu interior?

“Cuando mi hijo estaba en el liceo, por la primera mitad de los `90s, ahí recién comencé a mostrar mis poemas. Yo no compartía mi poesía porque nunca se dio la instancia. En cambio ahora es diferente, pero siempre resguardo esa soledad compañera y amiga, que me ayuda a crear”.


POESÍA: CÁMARA DEL TIEMPO ACTUAL


¿Qué es la poesía hoy para ti?

“Encuentro poesía en todas partes. En todos los rincones de lo material y del alma. La poesía puede llegar a ser abstracta y también concreta. Sobre ese escenario deslizo temáticas siempre actuales, contingentes, es decir, la poesía me mantiene conectado con el entorno. El humor también es un elemento importante, ya que es para mí, como poeta, lo que para el gladiador la espada”.

“Aquí te lo reflejo con un poema de mi libro Fruto Tardío:

“Nautas

La inmensidad del mar
Para Cristóbal…

El misterio del cosmos
Para Stephen…

Todo el corazón del hombre
Para quien escribe poesía…” 

¿En qué momento te sientas a crear?

“Con los años uno va adquiriendo un oficio, hay un 10% de inspiración y un 90% de trabajo. Ahora, las temáticas dependen de las obsesiones de cada uno. En mi caso estás giran en torno al tiempo, al amor, la traición y el ser humano en su universo total.

“La poesía es una necesidad fantástica: mágicas, las ideas vuelan por la cabeza y cuando llegan, llegan. Pero es una necesidad que está incorporada en el espíritu de los poetas que viven la poesía”.

¿Qué autores son de tu predilección?

“Soy partidario de la poesía castellana, en la que se puede hallar a Efraín Barquero, Jorge Teillier, Delia Domínguez, Nicanor Parra y Claudio Bertoni. Aun cuando siento que ya todo está dicho, lo clave es hacerlo a través de tu propio lenguaje, sin traicionarse”.

¿Cómo sientes que la comunidad aprecia la poesía?

“Zurita dice que hacer poesía es interpretar los sueños de las personas. Eso es clave, aun cuando hay gente que no logra captar algunas cosas y eso también es respetable, pero el poeta jamás debe extraviar su norte de interpretar emocionalmente”.

Por ejemplo, este otro poema de Fruto Tardío:

Círculo

Guardo en la niñez
Un tren y su silbido…
Un duende
Que fue parte de mi asombro.

Guardo en la juventud
Un beso imaginario
Y de mi padre, su adiós.

Atesoro en el baúl más grande
La flor de mi semilla…
El sudor de búsquedas heroicas
Los regresos que ahogó la lejanía.

Quedará en mi vejez
La humareda de un tren que se aproxima
Y las huellas
De un duende de ojos asombrados
Que viaja, en el último vagón”.


¿Cómo difundes tu poesía?

“Vivir aquí es un accidente, yo siempre me dije: “tengo que salir al mundo”. Al publicar un libro, trato en lo posible de mostrarlo por todos lados, en varias ciudades. La poesía es una lucha constante y eso además es luchar por uno mismo. El poeta cómodo o de cofradías no es verdadero poeta. Siempre hay que estar proponiendo, eso a la gente le agrada. Independiente de los críticos uno tiene que seguir escribiendo y creando”.

¿Cuál es tu relación con la vanguardia de la poesía nueva?

“Soy más amigo de los poemas que de los poetas. Lo negativo de la poesía de vanguardia es que se olvida fácilmente y es por ello que se me representa más como una búsqueda, siento que es la antesala para la madurez del poeta”.

¿La creación debe ser en primera persona o debe tener lejanía por parte del creador?

“En muchas ocasiones escribo poesía en primera persona, pero la diferencia es que no soy yo, estoy viviendo en la piel de otro. En realidad no importa cómo se exprese, lo importante es ser honesto y perceptivo. Allí está el talento del creador”.

“Mi mundo interno es más grande que lo externo. Esa es mi magia, mi verdadera creencia espiritual y el motor que me estimula todos los días”.

¿Qué otras expresiones artísticas te gustaría cultivar?

“Me encantaría trabajar la pintura, admiro mucho a Vincent Van Gogh, Gauguin, que no podían separar al creador de la persona como ser humano corriente. Esa es la gran razón para querer buscar nuevas formas de expresión, el continuar profundizando en la creatividad y los alcances de esta”. 

¿Cómo te gustaría ser recordado como poeta?

“Me gustaría que me recuerden por el aporte y entrega. Además siento que mi trabajo es bueno y que puede ser una contribución a la literatura. Tengo fe en ello y no deseo traicionar nunca a ese niño que una vez comenzó a soñar poesía”.

Publicado originalmente en revista Observatorio Regional N°4, 2011, p 19 - 23.
Reproducida con autorización de Ediciones Investigación, Cultura y Desarrollo.

Granero

El granero es como un hombre añoso
Que a pesar de los berrinches de la tierra
Sobre roca dura se mantiene erguido.

Bajo su sombra recuesto mi fatiga
Y donde guardó granos
Hoy guardo jirones de mi historia.

De tarde en tarde
Acicalo su rostro de adobe
Claveteo cuidadoso sus costillas
Ventilo su garganta
Lo libro del polvo
Blanqueo con cal su traje enorme
Y en septiembre
Sobre su sombrero remendado
Festivo, dejo una bandera.

El granero es como un hombre añoso
Eso sí, más joven que su huésped.


© Jorge Días, del libro "Oveja Negra"