La memoria es
El hogar amable de mis muertos:
En un libro de brazas y cenizas
Los abuelos leen viejas historias
A un círculo de niños asombrados
Y otras voces y otros cantos
Conviven con la lluvia...
La memoria es
Un sabio cazador de lejanías:
Desde un horizonte rojizo y somnoliento
Emerge el padre...
Y mientras lento arrastra su fatiga
Y sus ojos reconocen
Del fogón, la humareda
Mis ojos atesoran su pequeñez en la distancia.
La memoria es
Un orfebre hacedor de imposibles:
Sobre hojas otoñales
Vuelan los duendes de la infancia
Y un hombre sin pasado
No concibe aún la muerte.
La memoria es
Delicado terciopelo
Donde el tiempo hace jirones
Mientras huyen en puntillas
Las costumbres del pasado:
Un televisor "alguien" enciende
Frente a rostros inmutables
Y una planta cuyo origen desconozco
Por primera vez, florece en el brasero.
© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"
lunes, 23 de marzo de 2020
Afirmaciones
Usted muere
Cuando acaba con sus sueños
Cuando viaja apresurado
Y se ahoga en las bajadas...
Usted muere
Cuando lleva
Un peso enorme en la espalda
Y camina cabizbajo
Habiendo un tesoro
De estrellas en lo alto.
Usted muere
Cuando el reloj es lo primero
Y el corazón es la alcancía
Que recibe y no entrega.
Usted muere
Cuando su semilla no germina
En la tierra fértil del dolor
Cuando el pasado lo persigue
Y se esconde temeroso
En un mañana imaginario.
Usted muere
Cuando apaga esa lumbre
Que debió apagar la muerte.
© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"
Cuando acaba con sus sueños
Cuando viaja apresurado
Y se ahoga en las bajadas...
Usted muere
Cuando lleva
Un peso enorme en la espalda
Y camina cabizbajo
Habiendo un tesoro
De estrellas en lo alto.
Usted muere
Cuando el reloj es lo primero
Y el corazón es la alcancía
Que recibe y no entrega.
Usted muere
Cuando su semilla no germina
En la tierra fértil del dolor
Cuando el pasado lo persigue
Y se esconde temeroso
En un mañana imaginario.
Usted muere
Cuando apaga esa lumbre
Que debió apagar la muerte.
© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"
Resurrecciones
1.-
Vino un tsunami
Y exclamó el Hombre:
¡Es el fin del mundo!
Y ante una traición
Gimoteando dijo:
Se acabó mi vida...
2.-
De vez en cuando el Hombre
Su ropa orea al viento.
Siempre en la ribera.
Y al amanecer
Zurce el corazón.
© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"
Vino un tsunami
Y exclamó el Hombre:
¡Es el fin del mundo!
Y ante una traición
Gimoteando dijo:
Se acabó mi vida...
2.-
De vez en cuando el Hombre
Su ropa orea al viento.
Siempre en la ribera.
Y al amanecer
Zurce el corazón.
© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"
Perspectiva
Desde lejos, atisbo
Señales de tu espera:
La chimenea me recibe
Con mágicos pañuelos...
Desde lejos
Ya enciendes mi fogón maduro...
En el cordel de siempre
Minúscula flamea
Tu ropa interior.
© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"
Señales de tu espera:
La chimenea me recibe
Con mágicos pañuelos...
Desde lejos
Ya enciendes mi fogón maduro...
En el cordel de siempre
Minúscula flamea
Tu ropa interior.
© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"
Silencios
Ahí están
Mis muertos:
Callados...
Callados como yo lo estaba
Cuando ellos vivían
Pendientes
De una posible palabra.
© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"
Mis muertos:
Callados...
Callados como yo lo estaba
Cuando ellos vivían
Pendientes
De una posible palabra.
© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"
Dimensiones
Un grano de arena
Observé en mi mano
Y al ver tanta pequeñez
Me sentí grande y poderoso
Y satisfecho
Me dormí en la playa...
Ya de noche
Me despertó
El acoso de las olas...
Abrí los ojos
Y en un mosaico de luz y oscuridad
Pude ver
La inmensidad del universo.
Fui entonces
Un grano de arena.
Uno entre tantos...
El más
El más pequeño.
© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"
Observé en mi mano
Y al ver tanta pequeñez
Me sentí grande y poderoso
Y satisfecho
Me dormí en la playa...
Ya de noche
Me despertó
El acoso de las olas...
Abrí los ojos
Y en un mosaico de luz y oscuridad
Pude ver
La inmensidad del universo.
Fui entonces
Un grano de arena.
Uno entre tantos...
El más
El más pequeño.
© Jorge Días, del libro "Antología Imaginaria"
jueves, 19 de marzo de 2020
El Mundo de Jorge Días
Presentación a la primera edición del poemario "Antología Imaginaria", de Jorge Días (firmando allí como Jorge Roberto Díaz), publicado por revista Viandante Literario N°15 (Rancagua, noviembre 2003).
Por Juan Llóvera
La mirada de mundo del poeta construye obra escrita y, también en este caso, obra de vida, tomando a esta última como si vivir fuese un acto poético. Pero partamos por lo primero.
La Antología Imaginaria está constituida por: "Volteretas", "Costillas Sueltas" y "Claroscuro", tres textos con perfil propio, personalidades versátiles donde podemos encontrar aspectos del collage, gotas de picardía y grados de sabiduría. En el primero, el intento lo representa en poemas breves que simulan pequeñas maquinarias explosivas. El inicio de cada uno de ellos son una especie de gusanos de mar que traen consigo, finalmente, un anzuelo. Rápido y punzante, directo y provocador con forzada ironía.
El segundo, "Costillas Sueltas", invoca a un siempre difícil parto como es el tema del amor. Aunque aquí sea manifestado en un zigzagueo entre sus variantes más conocidas: desamor, despecho, locura, etc. Y sin lugar a dudas, cruzadas por la evidencia del epígrafe firmado por Quevedo: "Fue mártir, porque / fue casado y pobre".
Es en los últimos poemas de esta antología donde encontramos, con mayor fidelidad, el mundo de Jorge Días. En "Claroscuro" los elementos que emergen como revelaciones tácitas son pruebas de la sobrevivencia de lo elemental. Es el registro permanente por necesario, es una atmósfera desde la cual se habita en lo más pertinente de cada uno. Memoria sin fronteras de tiempo, un (re)descubrimiento del lugar habitado, el asombro infantil como estrategia, los personajes y objetos con los cuales convivimos en intimidad. Estas y otras sustancias se van conjugando en imágenes que van buscando su lenguaje más propio.
Jorge Días, poeta de tiempo completo, es el viandante encantado, quien maravillado de su mundo en construcción nos invita a contemplarlo junto a él. Conjura elementos de antaño para modelar espacios humanos, se aferra para ello de la fantasía del mito. Sabemos que existen seres intangibles con los cuales compartimos. El poeta con el poder seductivo de su palabra nos trae la magia que muchas veces nos parece tan lejana. Este intérprete de la magia conoce a quienes le dedica su trabajo: "A los duendes de la infancia / que siguen jugueteando en mi granero...", donde vive.
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