Presentación a la primera edición del poemario "Antología Imaginaria", de Jorge Días (firmando allí como Jorge Roberto Díaz), publicado por revista Viandante Literario N°15 (Rancagua, noviembre 2003).
Por Juan Llóvera
La mirada de mundo del poeta construye obra escrita y, también en este caso, obra de vida, tomando a esta última como si vivir fuese un acto poético. Pero partamos por lo primero.
La Antología Imaginaria está constituida por: "Volteretas", "Costillas Sueltas" y "Claroscuro", tres textos con perfil propio, personalidades versátiles donde podemos encontrar aspectos del collage, gotas de picardía y grados de sabiduría. En el primero, el intento lo representa en poemas breves que simulan pequeñas maquinarias explosivas. El inicio de cada uno de ellos son una especie de gusanos de mar que traen consigo, finalmente, un anzuelo. Rápido y punzante, directo y provocador con forzada ironía.
El segundo, "Costillas Sueltas", invoca a un siempre difícil parto como es el tema del amor. Aunque aquí sea manifestado en un zigzagueo entre sus variantes más conocidas: desamor, despecho, locura, etc. Y sin lugar a dudas, cruzadas por la evidencia del epígrafe firmado por Quevedo: "Fue mártir, porque / fue casado y pobre".
Es en los últimos poemas de esta antología donde encontramos, con mayor fidelidad, el mundo de Jorge Días. En "Claroscuro" los elementos que emergen como revelaciones tácitas son pruebas de la sobrevivencia de lo elemental. Es el registro permanente por necesario, es una atmósfera desde la cual se habita en lo más pertinente de cada uno. Memoria sin fronteras de tiempo, un (re)descubrimiento del lugar habitado, el asombro infantil como estrategia, los personajes y objetos con los cuales convivimos en intimidad. Estas y otras sustancias se van conjugando en imágenes que van buscando su lenguaje más propio.
Jorge Días, poeta de tiempo completo, es el viandante encantado, quien maravillado de su mundo en construcción nos invita a contemplarlo junto a él. Conjura elementos de antaño para modelar espacios humanos, se aferra para ello de la fantasía del mito. Sabemos que existen seres intangibles con los cuales compartimos. El poeta con el poder seductivo de su palabra nos trae la magia que muchas veces nos parece tan lejana. Este intérprete de la magia conoce a quienes le dedica su trabajo: "A los duendes de la infancia / que siguen jugueteando en mi granero...", donde vive.
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