Por décadas me gané la vida en una funeraria:
En los hospitales rondaba a los enfermos graves
Y seducía a sus parientes con mi oficio.
Atento estaba ante un posible suicida
A un accidente con fatales consecuencias
(Siempre conté con buenos informantes).
Más de alguna vez confieso haber llorado
Por un muerto caído del cielo
Cuando los milagros de sanación
Me hacían pasar grandes apuros.
Así, corriendo tras la muerte, se me fue la vida.
© Jorge Días, del libro "Visiones"
No hay comentarios:
Publicar un comentario