viernes, 14 de mayo de 2021

Manuela Vargas

Manuela Vargas me retuvo

Veinte años y un día entre sus brazos

Barrotes tibios y carnoso eran ellos

Mientras su sombra poderosa

Me apartaba de soles y faenas.


Saciados los deseos

Como gato de chalet

Me olvidé de los tejados.


Amplia era su mano

Recuerdo, amplia dando y reteniendo.


Claustro perfecto para quien no quiere

Luchar por el pan de cada día era Manuela...


Pero una noche

Los benditos candados se rompieron

Fue cuando la muerte pulverizó su fortaleza.


Desde entonces permanezco en una esquina

Esperando que me enclaustre otra Manuela.


© Jorge Días, del libro "Visiones"

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