Los hombres solos se rodean de
palomas
En las viejas plazas
Se sienten cómodos
En el silencio de las bibliotecas
Mientras los circundan ejércitos de
libros.
Los hombres solos amasan en sus
manos
La caricia que ya no existe
Y llevan en el alma una sonrisa sin labios.
Los hombres solos se hacen amigos
del otoño
Para que sus hojas los envuelvan.
Creen encontrar
En las llamas del fogón nocturno
El baile de una mujer lejana.
Los hombres solos buscan en su
propio espejo
Los rostros ya perdidos…
Y en la brumosa sirena de los
vientos invernales
Voces ausentes que los llaman.
© Jorge Días, del libro "Oveja Negra"
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